Noticia de Gabriel Ferrater

Portada del libro ‘Les dones i els dies’, de Gabriel Ferrater

Gabriel Ferrater debió de ser un personaje fascinante, pero también terrible. Traductor, asesor editorial, crítico de arte, lingüista, profesor, poeta, suicida…, no resulta nada difícil seguir topándose aun hoy con su recuerdo, muchos años después de su muerte en 1972 en Sant Cugat del Vallès (Barcelona). En las letras catalanas su figura se ha convertido en uno de esos mitos indispensables que nutren las historias de la literatura, dan nombre a institutos de Secundaria o sirven de reclamo para premios de poesía. Su presencia editorial sigue siendo muy notable. Solo un año después de su fallecimiento, los tres libros que constituyen toda su obra poética, escrita entre 1960 y 1966, y reunidos bajo el título de Les dones i els dies (Las mujeres y los días), figuraban ya entre las cincuenta obras más representativas de la literatura catalana contemporánea. El libro ha sido objeto de constantes reimpresiones y hace apenas unos meses la editorial Labutxaca sacaba a la luz una edición que recoge varios poemas no publicados hasta ahora y que se presenta como definitiva. Sobre las mesas de novedades está fresco también otro título suyo, Tres prosistas, que recopila diversas conferencias sobre sendos escritores catalanes: Joaquim Ruyra, Víctor Català –pseudónimo de Caterina Albert- y Josep Pla. Aunque también el lector en castellano cuenta con varios títulos que le acerquen hoy a su obra, da la impresión de que su presencia en este ámbito cultural no está demasiado arraigada y que Ferrater sigue siendo una figura insuficientemente conocida. Su poesía está en los catálogos de Seix-Barral y de Lumen, aunque solo en edición bilingüe en la primera de ellas; su trabajo como lector editorial, en Noticias de libros (Península), y su azaroso vivir en la biografía que le dedicó Mª Àngels Cabré. Otros títulos, descatalogados, habrá que buscarlos en librerías de viejo.

Cabré, que también ha traducido su poesía, se ha referido a su “exceso de inteligencia”. Su brillantez es un recuerdo imborrable entre quienes lo conocieron, lo mismo que su condición atrabiliaria. Su figura y su obra protagonizan un reciente documental de Enric Juste titulado Metrónom Ferrater. En él, además de su hermana, Amàlia, a cuya memoria está dedicada esta cinta, y de la que fue su esposa, Jill Jarrell, aportan su testimonio diversos amigos suyos como Félix de Azúa, Jaime Salinas, Francisco Rico, el lingüista recientemente desaparecido Joan Solá, Rosa Regás o Mario Vargas Llosa. El recuerdo de su esplendoroso talento es constante. Regás, por ejemplo, lo califica de “genial” y no alberga la menor duda sobre el hecho de que en “otro país hubiese sido una de las grandes figuras literarias y del pensamiento de los tiempos modernos”. Pero junto a un saber enciclopédico extendido además por muchas lenguas, algunas de ellas tan poco comunes como el polaco, Ferrater era también, en palabras de Vargas Llosa, un ser “volcánico, caótico, brillante, que perdía el control bebiendo”. El Premio Nobel de Literatura 2010 lo rememora como un ser “tremendamente débil, vulnerable, muy poco preparado para la lucha por la vida”.

El año del castigo

En uno de los descartes del documental, el autor de Conversación en La Catedral pone un ejemplo de ese genio destemplado. “A mí”, recuerda, “me castigó quitándome la palabra un año por haber votado por Guimarães Rosa en un premio donde era candidato [Witold] Gombrowicz, a quien él defendió brillantísimamente. Al año recibí una carta: ‘Pasado el año del castigo podemos reanudar nuestra amistad’”.

Josep Maria Castellet recuerda este episodio en Seductores, ilustrados y visionarios, que acaba de ver la luz en su traducción castellana en Anagrama. En el catálogo de esta editorial el lector interesado puede leer F., la novela que Justo Navarro escribió sobre Ferrater y que lleva la advertencia inicial de que todos los personajes y lugares, reales y ficticios, aparecen solo como personajes y lugares imaginarios. Una novela con altibajos, pero que mejora en cada lectura. Castellet, quien también es entrevistado por Juste en su documental, escribe en su último libro sobre seis personajes a los que sitúa en tiempos adversos, no otros sino los del franquismo. Uno de ellos es Gabriel Ferrater, cuyo recuerdo queda prácticamente circunscrito al entorno de los Premios Internacionales de Literatura instituidos por Carlos Barral y el editor italiano Giulio Einaudi en Formentor (Mallorca) en 1961, y luego desarrollados hasta 1967 en un variado número de sedes fuera de España. En esta continuación de Los escenarios de la memoria, el antólogo de los nueve novísimos deja bien probada ante el lector una vez más tanto la inteligencia del escritor nacido en Reus (Tarragona) en 1922 como su carácter desmesurado.

Esa forma de ser, que conseguía aunar lo seductor y lo tormentoso, lo conduciría a una muerte que él mismo anunció para antes de que cumpliera 50 años. Las pastillas, el alcohol y una bolsa de plástico se aliaron en ese trágico final, ocurrido a escasos metros –lo he sabido ahora- de la librería en la que diez años después adquiriría yo un ejemplar de Mujeres y días (sin los artículos). Un día del invierno de 1982 di comienzo a la lectura de ese libro en una habitación luminosa e inhóspita de Sant Cugat. Sus poemas, algunos grabados para siempre en la memoria, me siguen acompañando.

Publicado en Escuela nº 3.884 (18 noviembre 2010)

 

TV3. Metrónom Ferrater

RTVE. Imprescindibles: Gabriel Ferrater

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s