El sambenito de la movida

Cuadro de Ceesepe

Los ecos de la posmodernidad retumbaban magnificados en las pequeñas ciudades de provincia, y los heraldos de papel que daban cuenta de aquella inaudita efusión de creatividad, diversión y mala vida llegaban en el equipaje de seres inquietos procedentes de la capital del mundo o se compraban en los quioscos de la Puerta del Sol con ocasión de algún viaje. La luna de Madrid era su biblia, y por ella se asomaba un sinfín de gente dispar. Jóvenes filósofos como Miguel Cereceda o Fernando Savater, cineastas principiantes como Pedro Almodóvar, galeristas emergentes como Marta Moriarty o novelistas negros como Juan Madrid, junto a otras firmas de menor relumbrón. En medio de tanta palabra esparcida por un papel tan tosco que a su lado el de estraza se diría pura seda, un ejército de ilustradores trataba de alegrar unas páginas en blanco y negro en las que el pensamiento ácrata de Agustín García Calvo convivía con los erotizados dibujos masculinos de Rodrigo, una entrevista del recuperado fascista Ernesto Giménez Caballero se alternaba con dibujos de Ana Juan o de Sigfrido Martín Begué y una página con estampitas de la Santa Virgen de la Depilación podía dar paso a una conversación con Alfonso Sastre.

Aquello que se conoció como la movida madrileña y a cuyo reclamo acudían periodistas de cualquier rincón del mundo terminaría por convertirse en objeto de exposiciones, material para libros nostálgicos y en la impertinente cantilena a la que atar para siempre una serie de nombres de desigual trayectoria futura. En cualquier recuento artístico de ese tiempo no faltan nunca los de Ouka Leele, Alberto García-Alix, El Hortelano o Ceesepe. En esos años en los que ya había abandonado su nombre para firmar sus historietas e ilustraciones con su acrónimo, Carlos Sánchez Pérez (Madrid, 1958) era un joven delgado de pelo alborotado, cejas pilosas y ojos saltones que se dejaba retratar encendiendo un cigarrillo mientras lo apuntaban subfusiles y pistolas, o provisto de un tocado hecho con amenazantes jeringuillas. Las fotografías recientes devuelven la imagen de alguien que ha ganado peso cruzando la cincuentena y cuyo cabello, cejas y una leve barba se han entregado a las canas. Aquellos cuadros de juventud huían del hórror vacui cubriendo sus superficies con jóvenes danzantes que en ocasiones morían bailando o quedaban inmortalizados entre las mesas de un café; marineros que rescataban a enamoradizas sirenas mientras un pez atacaba su entrepierna; toreros que encontraban la muerte en el ruedo, o, como en aquella portada de La Luna, con modernos de traje y sombrero y geishas de pecho desnudo que siguen bailando en el silencio de las hemerotecas al ritmo de una música que ya no oímos.

Orquestillas taurinas

En una sala del Ateneo de Madrid exenta del peso histórico de una institución que dirigieron Valle-Inclán, Unamuno o Azaña, los cuadros expuestos días atrás daban forma a una espiral en la que, cuanto más se alejaban en el tiempo, más recordaban a aquel Ceesepe de la movida, para a continuación dejarlo atrás y volver a retomarlo con estampas de orquestillas taurinas en donde nunca falta alguien que baila. Los desnudos femeninos que entonces emergían de entre aquellos dibujos perfilados han adquirido ahora una carnalidad fotográfica que unas veces se aproxima a las modelos de Helmut Newton y otras bascula entre la sensualidad de algunas imágenes publicitarias y los arrabales del erotismo. El acrílico con el que en 1994 pintó ‘Morality (todo el mundo habla)’, y en el que aparecen divas de canción  española, bailaores, marineros cortejadores o elefantes trompa abajo, ha cedido paso a collages manipulados en el ordenador e impresos digitalmente, en los que bellezas desnudas adornadas con atributos creados por Disney se enfrentan en un andén abandonado del metro de Moscú poblado de ratas. Las posibilidades que los nuevos recursos tecnológicos permiten las emplea Ceesepe en alterar la interfaz del propio Photoshop para convertirla en  la materia de su cuadro, en distorsionar picassianamente rostros femeninos o en elaborar composiciones en las que una pin-up emerge sobre un tomate con la misma soltura con la que nace una venus de una gigantesca concha marina.

En uno de los libros que en la década que siguió a la noctámbula efervescencia de los 80 quiso hacer recuento de esos días y de sus protagonistas, Ceesepe se confesaba cansado de seguir teniendo que hablar de aquella época y temeroso de que terminara por engullirlo a él y a todos los demás sin que se prestara atención a la obra,  “lo único que queda”, decía. A la inauguración de la muestra del Ateneo acudieron protagonistas de la movida, como Ouka Leele, pero también de los poderes culturales de ahora, como Ángeles González Sinde. Poco antes, y junto a gente como Estrella de Diego, Forges, María del Mar Bonet, Amancio Prada o Nazario, entre otros, Carlos Sánchez Pérez, Ceesepe, había sido galardonado con una de las Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2010. Con motivo de estos galardones con los que el Gobierno distingue a figuras destacadas en el mundo del arte, el Ministerio de Cultura recordaba el inicio de Ceesepe en el cómic underground de los 70, su participación en revistas como Star o Bésame mucho, su trabajo como guionista y director de cortometrajes y sus carteles de Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón y La ley del deseo. Pero, sobre todo, lo que no dejaban de subrayar las instancias oficiales era su papel protagonista en aquello que se llamó la movida madrileña.

Hay sambenitos de los que es difícil escapar y que hay que aprender a sobrellevar con entereza. Y sin duda el de la movida es uno de ellos.

Publicado en Escuela nº 3.907 (26 mayo 2011)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s