José Luis Melero, catálogo de rarezas

Siente uno cierta inclinación por los libros nacidos de entre las páginas de los periódicos, por esas recopilaciones de artículos, entrevistas o crónicas que una mañana brillaron en el efímero papel de los diarios y disfrutan luego de una segunda vida encuadernada. Nunca falta algún lector fervoroso que los reúna con paciencia a medida que ven la luz y que pasado el tiempo los relea con interés y vuelva a disfrutar de esos textos como el primer día. A veces nacen dispersos en cien revistas imposibles. Otras, en ese periódico que no siempre leemos. Podemos lamentar no tener ni el tiempo ni el dinero necesarios para proveernos de esa pequeña porción de felicidad. En ocasiones ni siquiera llegamos a saber de su existencia. De José Luis Melero solo tuve conocimiento cuando, en el azar de una visita a la Feria del Libro, cayó en mis manos uno de esos volúmenes con los que el perecedero periodismo aspira a la eternidad. Hasta entonces nada sabía de este bibliófilo obstinado que cada semana vuelca para solaz de los lectores de Heraldo de Aragón sus insondables conocimientos librescos y su pasión por la literatura.
Escritores y escrituras (Xordica) es un libro populoso. Por estos ciento diecinueve artículos publicados en las páginas del suplemento ‘Artes & Letras’ desfila un inacabable tropel de literatos. Algunos son conocidos. Otros permanecen sepultados bajo muchas capas de polvo, a la espera de un erudito que los rescate del olvido. Unos están felizmente vivos, otros ya no. Melero habla de gente sin cuya compañía la vida le hubiera sido menos provechosa. De José Antonio Labordeta, por ejemplo, pregonero de las Fiestas del Pilar de Zaragoza, pero también el amigo que acaba de morir dejando un vacío irreparable. Del historiador Eloy Fernández Clemente, “uno de los personajes claves en la cultura del Aragón contemporáneo” y el artífice de Andalán, aquella revista legendaria que treinta años atrás algunos devorábamos cada vez que un ejemplar extraviado de su ruta caía en nuestras manos. De Félix Romeo, el llorado escritor a quien está dedicado el libro y a quien se debe el título. De Luis Alegre, autor de libros singulares y dueño de una agenda envidiable, con princesas incluidas. O de Ignacio Martínez de Pisón, a quien ha visto nacer y hacerse como novelista. Mientras esperamos a que alguien escriba sobre la Zaragoza de estos años últimos como el perfecto catalizador de una hermandad literaria diseminada por varias ciudades –hubo ahí otra hermandad pictórica de signo distinto-, José Luis Melero habla con pasión de sus amigos. Pero sobre todo evoca a otros muchos a los que sin duda le hubiera gustado conocer si el tiempo lo hubiera hecho posible, y que hoy constituyen la materia deliciosa para sus pesquisas por anticuarios y libreros de viejo.
Luces de bohemia
Los artículos de Escritores y escrituras, breves y directos, constituyen un nutrido catálogo de rarezas. Todos cuelgan de una percha local y algunos están tejidos con la fibra del más sentido aragonesismo. Otros pasan por notas a pie de página de la buena literatura y harán las delicias de los curiosos. El Zaratustra que en las primeras escenas de Luces de Bohemia compra a don Latino de Hispalis por tres cochinas pesetas unos libros de Max Estrella adquiere aquí corporeidad como el librero y editor aragonés Gregorio Pueyo, uno de los más notables de la época, de la misma forma que tras la máscara de Max Estrella Valle-Inclán esconde la de Alejandro Sawa. Fernando Villalón, el poeta ausente de la canónica fotografía de la generación del 27, es el ganadero de reses bravas que persigue la obtención de un toro con los ojos verdes y cuyo fiero morlaco ‘Cuadrillero’ es premiado una tarde de la Feria del Pilar de 1910 con una vuelta al ruedo tras haber acabado con la vida de cuatro caballos de picar. José María Hinojosa, mártir poético de los sublevados, es en estas líneas el añorado autor de libros vanguardistas que en otros tiempos habían ilustrado Salvador Dalí, Benjamín Palencia o Manuel Ángeles Ortiz. Y, en fin, el mayordomo español José Martínez Fructuoso aparece como el beneficiario último de una herencia que arranca con la boda de Enrique Gómez Carrillo y Raquel Meller y que tiene su continuidad en la de la segunda mujer del escritor y diplomático guatemalteco, la salvadoreña Consuelo Suncín, con Antoine de Sant-Exupéry, el celebérrimo autor de El Principito. Tampoco escasean los textos que son materia erudita para la regocijada expurgación de escritores o para la amistosa confraternización de ratones de biblioteca.
Autor de unas memorias de bibliófilo, de una bibliografía comentada sobre los libros de la guerra civil en Aragón, del manual de uso de un lector de diarios y hasta de un Gabinete de libros aragoneses escogidos que se encuentran en la biblioteca de José Luis Melero Rivas, uno se imagina a su autor como un habitante dichoso de un reino de libros sin brillo en las cubiertas y feliz rastreador de cualquier volumen que esconda media línea referida a Zaragoza o a algo tocado siquiera levemente por lo aragonés. Para un lector aquejado por el mal de la bibliofilia no cabe la posibilidad de levantar muros de contención. Siempre habrá un libro apetecible, un volumen codiciado, un ejemplar que ostente su selecta condición de único. José Luis Melero no escapa a esta dolencia. Paseando un día por un mercadillo de Reus vio un volumen con un centenar de fotografías que alguien había hecho en un viaje a Japón en 1903. “El libro, que se publicó en Barcelona al año siguiente en cuarto apaisado”, escribe, “tenía una preciosa encuadernación en media piel roja, estaba en tan buen estado que parecía recién editado y el precio era escandalosamente bajo”. Como cabe imaginarse, lo compró. Al volver a casa, contento por la adquisición, le enseñó el ejemplar a su mujer y encontró en ella la irónica respuesta de quien ha de convivir con las manías del otro:
-Ah, qué bien, ahora también nos interesa Japón: hemos abierto un nuevo frente.
Melero, que se hizo perdonar el capricho japonés regalándole unos cuentos de Carmen Baroja, no tuvo ya valor para mostrarle su tercera adquisición.

Publicado en Escuela nº 3990 ( 27 junio 2013)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s